Lo adoro y creo que nunca me había gustado tanto un chico. El estar en la cama sólo mirándonos y que por sacar conversación le pregunto en qué piensa y me conteste susurrando y con algo de vergüenza "en lo buena que estás", o cada vez que me quiere hacer rabiar me repite "qué bajita eres". Me enamora cada beso, caricia o abrazo, que cada vez que nos veamos tardemos un tiempo en darnos el primer beso de la cita como si fuese la primera, que me trate como a un colega en ocasiones, chocar los puños cuando hacemos buen equipo.
Pero de todos los momentos a su lado, el que más me va gustando hasta ahora es el de esta mañana, en la que en mitad del deseo me miró y me dijo muy bajito y con una voz de lo más dulce "me encantaría saber en qué estas pensando ahora". Porque incluso en un momento así, consigue llegar a lo más profundo de mi ser. Son esos detalles que le salen solos y son sinceros y puros, como él.
Me encanta de tantas formas... que se meta tanto conmigo y hasta que, a pesar de ser tan grande, se queje a veces como un niño pequeño al que me dan ganas de abrazar y mimar toda la vida. Me encanta que si le compro o invito algo, se le ponga la sonrisa de oreja a oreja y lo agradezca mil veces justo después de haber hecho lo imposible por que no le invitase nada. Me gustan sus ideas, que le encante estar conmigo, que me diga que me quiere y espere a que le conteste para irse a dormir. Me gusta incluso cuando se pone nervioso y tiembla. Que sea tan inteligente, su manera de pensar y ver las cosas, adoro lo sencillo que es.
Lo que más me gusta de él son sus gustos por comer. Un domingo a las 13:30, con hambre y sin saber qué cocinar ni ganas de levantarse y que de pronto diga de forma muy despierta:
- Quiero un batido de melón
- y una crepe
- con chocolate
- y helado
- Pues vamos
Y que ese sea el tipo de almuerzos que tenemos, como dos niños pequeños.
Me enamoran sus ojazos y que desvíe la mirada de vergüenza cuando se da cuenta de que me estoy fijando.
Me enamora todo de él y nunca podría parar de escribir si describiese todas las cosas que me han hecho verle poco a poco como gran parte de mi mundo. Y me enamora, sobre todo, esta sonrisa tonta que se me ha puesto sólo de escribir y pensarle.
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