La ficción se ha creado para llevarnos a un mundo lejos de la realidad y, aunque se parezca a la realidad en muchas ocasiones, los directores tienen la ventaja de que pueden aportarle a sus historias sucesos inesperados que siempre juegan a favor de los personajes protagonistas. Esa "Suerte" en la vida real no existe, y a estas alturas del avance social, las películas y las historias de amor que se resuelven bien están tan interiorizadas en nosotros inconscientemente que incluso nos creemos que ciertas cosas nos puedan pasar a nosotros.
Sinceramente, el amor no siempre mueve montañas, se necesita algo más que un sentimiento por la otra persona, para casarse, vivir felices y comer perdices, se necesita una confianza plena en que TÚ, interiormente, sabes que puedes vivir con esa persona en las buenas y en las malas, que lo vas a aguantar y que sus pequeños defectos no se convertirán un día en un daño tan inmenso que hasta te sentirás ofendid@ en un momento dado. También tienes que tener en cuenta que esa otra persona, será capaz de aguantar tus múltiples defectos y tus cambios de humor cuando te levantes con el pié izquierdo esa mañana y que no haya lugar a que un día, esa persona coja sus cosas, haga sus maletas, y salga por la puerta para no escucharte más tus quejas y lamentos.
De todo esto, no se encarga sólo el amor, o el sentimiento de mariposas en el estómago, porque ese sentimiento cesa poco a poco, como hecho natural, y el amor verdadero debe seguir existiendo, aunque no sientas esas cosquillas tan a menudo, y para mantener ese amor se necesitan ciertos pilares: La confianza, La paciencia, El cariño, La comprensión, el concepto de Nosotros para velar por la otra persona más que por ti mismo.... Toda relación duradera, que resista toda una vida, consiste en dejar de lado el propio Ser, para adoptar al Ser de la otra persona. Dejar de ser Yo, para convertirse en Nosotros, y por ello, hay personas y hay ciertas edades en que eso no es posible porque, ¿Cómo voy a dejar de ser, si no sé quién soy? Es una pregunta que las películas nunca tienen que hacerse.
Cada uno es lo que quiere ser

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