Por el placer de hacer las cosas o por amor al arte como dirían normalmente, el caso es hacer lo que gusta porque gusta y que no se convierta en una obligación. Conozco gente que hace cosas increíbles y que tienen un cierto don para cosas que otros estudian: dibujar, bailar, escribir, explicar cosas para dar clase.... Una vez le pregunté a uno de ellos el por qué no estudiaba algo relacionado con aquello que le gusta y me contestó "En el momento en el que me obliguen a hacer lo que hago, dejará de gustarme".
Para que eso no ocurra creo que lo que uno hace, tanto en tema de estudio o de trabajo, debe ser porque quiere hacerlo, porque le gusta y se siente bien realizando la labor que realiza, y no que el trabajo se convierta en un mandato de alguien que ordena.
Aristóteles decía "Condenados a ser libres" y eso es en lo que debemos pensar cuando algo nos parece obligatorio, cuando ya no nos sentimos a gusto con nuestra labor porque somos libres, y por tanto, tenemos la libertad de dejarlo, de cambiar de oficio, de simplemente hacer otra cosa que nos parezca muchísimo mejor y que nos haga crecer como personas.
Nadie obliga, somos libres.
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